ir al contenido

10/09/2014

Congreso Enfermedades Crónicas No Transmisibles:

Congreso Enfermedades Crónicas No Transmisibles:

Congreso Enfermedades Crónicas No Transmisibles:

Estrategias, intervenciones y políticas públicas nacionales e internacionales

La Ministra de Salud Pública, participó el miércoles 10 de setiembre, de la mesa inaugural del Congreso sobre Enfermedades Crónicas No Transmisibles: Estrategias, intervenciones y políticas públicas nacionales e internacionales. En la oportunidad, la jerarca subrayó que el abordaje de los factores de riesgo de estas enfermedades, no depende exclusivamente del sector salud, sino que requiere de políticas interinstitucionales e interministeriales.

Susana Muñiz comenzó su oratoria, dando la bienvenida a los asistentes al Congreso y valorando esta instancia, que se desarrolla hasta el jueves 11 de setiembre en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo, con la participación de panelistas expertos en la temática, tanto nacionales como internacionales.

Indicó que “la pandemia de enfermedades crónicas no transmisibles, es el problema que actualmente supone la mayor carga de enfermedad para la humanidad y que conlleva enormes desafíos sociales y sanitarios, con un enorme impacto sobre las sociedades y las economías; problema que afecta a países pobres y ricos, dado que, además, generan la mayor parte de los costos evitables de la atención sanitaria”.

Las ECNT “constituyen un complejo problema de salud pública y un reto para el desarrollo económico de la población. Su abordaje requiere de intervenciones no sólo propias del ámbito sanitario, sino también de otros sectores sociales, incluyendo actores tanto públicos como privados”. 

Si bien “el impacto de las ECNT es extraordinario para todas las poblaciones en el mundo, es todavía más terrible de afrontar para las comunidades con menos recursos económicos. De hecho, la OMS afirma que las consecuencias para las sociedades y las economías son devastadoras en todas partes, pero sobre todo entre las poblaciones pobres, vulnerables y desfavorecidas. Estas personas enferman y mueren antes que las de las sociedades más ricas”.

Asimismo, “en amplias zonas del mundo en desarrollo, las enfermedades no transmisibles son detectadas tardíamente, cuando los pacientes necesitan una atención hospitalaria intensa y costosa, como consecuencia de complicaciones graves o episodios agudos. La mayor parte de esa atención la pagan los pacientes directamente de su bolsillo, lo que puede traducirse en gastos médicos catastróficos. Por todas esas razones, estas enfermedades suponen un doble revés para el desarrollo: año tras año, causan pérdidas de miles de millones de dólares o euros en la renta nacional, y empujan a la gente por debajo del umbral de pobreza”.

En el caso de Uruguay, “el perfil demográfico de nuestra población sobre la morbi – mortalidad y el uso del sistema de salud, constituyen un importante desafío a enfrentar. Ello se evidencia en la baja tasa de natalidad y mortalidad y la larga esperanza de vida, sumado a una alta concentración de la población en centros urbanos, existiendo información que evidencia desigualdades al interior de nuestra sociedad”, dijo Muñiz.

En el mundo, mueren más de 36 millones de personas por año a causa de las ECNT

Continuando con su oratoria, la titular de la Cartera de Salud, refirió a los indicadores mundiales de estas enfermedades, por las cuales “mueren más de 36 millones de personas cada año”.

En este contexto, “casi el 80% de las defunciones por ECNT -29 millones- se producen en los países de ingresos bajos y medios. Más de 9 millones de las muertes atribuidas a las enfermedades no transmisibles se producen en personas menores de 60 años de edad; el 90% de estas muertes ‘prematuras’ ocurren en aquellos países”.

Al respecto, “las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las defunciones por ECNT, 17,3 millones cada año, seguidas del cáncer (7,6 millones), las enfermedades respiratorias (4,2 millones), y la diabetes (1,3 millones)”.

Estos “cuatro grupos de enfermedades son responsables de alrededor del 80% de las muertes por ECNT. Además, comparten cuatro factores de riesgo: el consumo de tabaco, la inactividad física, el uso nocivo del alcohol y la alimentación no saludable”.

Enfermedades socialmente transmisibles

La jerarca subrayó además, que “el término ‘no transmisible’, no refleja la realidad de la naturaleza de estas enfermedades, ya que de hecho son socialmente contagiosas o transmisibles”, dado que las mismas “generalmente se caracterizan por la fuerte influencia del estilo de vida o conductas como determinantes causales, especialmente el consumo de tabaco y alcohol, la mala alimentación y la inactividad física”.

Reafirmando este concepto, indicó que si bien “a primera vista, estas opciones parecen ser individuales y puramente dependientes de la voluntad de la persona, una amplia gama de evidencia epidemiológica, demuestra de manera concluyente que los comportamientos poco saludables son inseparables del contexto socio-económico en el que se encuentran incardinados”.

En este sentido, consideró que “es oportuno readaptar como paradigma de prioridad de salud pública a las Enfermedades Multifactoriales Crónicas. Se dice que toda la medicina, y la salud pública en general, es hoy social, y se necesita un enfoque global y multidisciplinario de la persona en su entorno familiar, escolar, laboral, medioambiental y comunitario, que incluya los componentes biológicos, psicológicos y sociales relativos a su salud. La inversión en la prevención de enfermedades y promoción de la salud y del bienestar, reduce la demanda y los costos de los servicios sanitarios, y al mismo tiempo genera mejores resultados de salud”.

Agregó que desde la Estrategia Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles,  se convoca a “tomar conciencia de la magnitud de la carga que suponen las ECNT, así como de las posibilidades de prevención y control de las mismas, y la necesidad de fortalecer en todos los países compromisos políticos y técnicos de prevención y control, a través de intervenciones coste-efectivas y basadas en la evidencia”.

Se alude además al “requerimiento de fortalecer los servicios de salud, integrando las actividades de prevención y control de enfermedades crónicas, especialmente a través de la atención primaria; el establecimiento de mecanismos de coordinación nacional, para generar y mantener acciones priorizadas tendentes a modificar positivamente los factores ambientales, sociales y económicos determinantes de la salud; y la formulación explícita de las intervenciones básicas para la prevención y el control de ECNT calculando los costes de su ejecución y estimando la magnitud de sus repercusiones en cuanto a la mortalidad y discapacidad, prevenida o evitada”.

Es así como “la meta formulada, es la de reducir la carga prevenible y evitable de morbilidad, mortalidad y discapacidad por estas enfermedades, mediante la colaboración multisectorial y la cooperación a nivel mundial, nacional y regional, para que las poblaciones alcancen los más altos niveles posibles de salud y la productividad en todas las edades. En definitiva, se persigue que estas enfermedades no sean un obstáculo para el bienestar y el propio desarrollo socioeconómico de las poblaciones”.

Estrategias y acciones sostenibles

Por otra parte, Susana Muñiz expresó que “es imprescindible establecer las bases presupuestarias y organizativas que permitan la financiación sanitaria para la provisión sostenible y equitativa de los servicios de atención a la salud, con especial atención a las ECNT”.

En ese sentido, dijo que “todos debemos aspirar a la cobertura universal de la atención a la salud, dando prioridad a la financiación de una combinación de cuidados preventivos, curativos y paliativos, plasmados en intervenciones costo-eficaces en los diferentes niveles de atención que se ocupen de estas enfermedades y sus comorbilidades asociadas. Además, hay que capacitar a las propias personas con ECNT para detectar tempranamente problemas de salud, o reclamar servicios de detección precoz, y conocer cómo manejar de manera más efectiva su propia afección, proporcionando información y herramientas para el auto-cuidado y auto-gestión, en la medida de lo posible”.

Esto “ha de estar fundamentado en directrices basadas en la evidencia, fomentando la mejor relación e interacción médico-paciente, lo cual incluye actualmente tecnologías de la información y comunicación”.

Participación y cooperación, políticas interinstitucionales

La Ministra fue enfática al afirmar que “si queremos afrontar las causas de las ECNT o Enfermedades Multifactoriales Crónicas, necesitamos la participación y cooperación de todos los sectores de la sociedad que tienen influencia sobre la salud, y en particular los que influyen sobre el comercio y  consumo de tabaco, alcohol, alimentación y actividad física”.

Es necesario, “reorientar los modelos de servicios de atención sanitaria para mejorar la atención de los pacientes crónicos, mediante un abordaje integral, continuado y longitudinal, (prevención, diagnóstico precoz, tratamiento y cuidados paliativos, cuando proceda), todo ello pivotando en torno a la atención primaria de salud, adecuadamente interconectada con la atención especializada. Y complementando lo anterior, con la capacitación del propio paciente (que es proactivo en el manejo de su propia enfermedad) y la coordinación con la atención social de manera que el espacio socio-sanitario sea efectivo para optimizar la calidad de vida de las personas”.

Las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, “generan perjuicios para el individuo, su familia y la sociedad en el todos los países. En el Uruguay, las ECNT son la principal causa de morbilidad y mortalidad y gasto del sistema asistencial. El tratamiento de estos factores de riesgo, no depende exclusivamente del sector salud, sino que requiere de políticas interinstitucionales e interministeriales, a nivel poblacional. Estas políticas poblacionales, deben complementarse con actividades desde los servicios de salud”.

“El mundo tiene una visión firme y una guía clara para abordar las enfermedades no transmisibles y Uruguay no está exento de esto El reto es apasionante y el esfuerzo merece la pena”, concluyó Muñiz.