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21/12/2013

Encuesta Mundial de Salud Adolescente reveló necesidad de mayor involucramiento familiar

Investigación

Encuesta Mundial de Salud Adolescente

Encuesta Mundial de Salud Adolescente

El exceso de peso es el principal problema de nutrición de los adolescentes uruguayos de entre 13 y 15 años, quienes tienen mayores hábitos saludables si comen frecuentemente en compañía de sus padres. El MSP, el Observatorio Uruguayo de Drogas y el MIDES presentaron esta semana la segunda Encuesta Mundial de Salud Adolescente en la que revelaron importantes datos sobre diferentes áreas de la salud.

El evento fue presidido por la ministra Susana Muñiz, el subsecretario de Desarrollo Social, Lauro Menéndez, y el secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, los responsables del Observatorio Uruguayo de Drogas, Jessica Ramírez yHéctor Suárez y la titular del Programa de Salud Adolescente del MSP, Susana Grumbaum.

Para la encuesta se entrevistó a un total de 3.500 adolescentes que asisten a 50 liceos públicos y privados de Montevideo y del interior del país.

El informe se divide en 10 capítulos que hacen referencia a nutrición, salud sexual, vínculos y relación con pares y con la familia, higiene, consumo de alcohol y drogas, salud mental y violencia, entre otros.

Los datos sobre nutrición revelaron información preocupante sobre los hábitos alimenticios poco saludables de los adolescentes. Solo un 24 % consume frutas y verduras de acuerdo a la recomendación para esa edad, mientras que un 71 % consume a diario refrescos azucarados, un 36 % no desayuna y el 74 % consume menos de dos veces al día productos lácteos.

El exceso de peso es el principal problema de nutrición de los adolescentes ya que un 26,6 % de los estudiantes presenta sobrepeso u obesidad. La encuesta revela que aquellos estudiantes que comen en compañía de sus padres con mayor frecuencia consumen más frutas, verduras y lácteos y desayunan en mayor proporción.

En el capítulo referido a intentos de suicidio, se advierte que la tasa de mortalidad por suicidio en Uruguay es de 11 cada 100 mil adolescentes y jóvenes, una de las más elevadas del continente. No existen diferencias entre los que viven en hogares monoparentales y los que viven con ambos padres, y presentan mayor proporción de intentos de suicidios en algún momento de la vida aquellos que en el último mes dicen haber estado tristes, solos y no están conformes con su manera de ser.

Un 16 % de los encuestados ha sido víctima de una agresión en el último año, un 19 % fue intimidado al menos una vez en el último mes, al tiempo que un 33 % tuvo al menos una lesión grave en el último año por caídas, por haberse golpeado con algo o por accidentes de tránsito. En relación a abuso sexual, un 2,3 % respondió haber sido forzado a tener relaciones sexuales.

En relación a consumo de drogas, 7 de cada 10 estudiantes han consumido alcohol alguna vez en su vida y la mitad de los estudiantes lo consume habitualmente.

El consumo de tabaco disminuyó sensiblemente entre los estudiantes de 2.º y 3.º del ciclo básico y 1.º de bachillerato diversificado, situándose en 13 % en 2012; el consumo de marihuana es de 13,3 % entre los adolescentes, al tiempo que el consumo de otras drogas como cocaína, pasta base o éxtasis, es marginal y generalmente experimental en esta población.

Recomendaciones generales

El estudio dedica un capítulo final a realizar recomendaciones generales a las familias, al sistema de salud y educativo y al Estado.

Hacia las familias, las recomendaciones se centran en la importancia del involucramiento familiar en todas las áreas de la vida cotidiana de los adolescentes; la necesidad de contribuir a la creación de un clima favorable para la conversación y escucha sin prejuicios; estimular la participación de los adolescentes en actividades grupales y con sus amigos; observar signos de preocupación, soledad, baja autoestima, tristeza y estimular la crianza no machista.

Hacia el sistema de salud, se recomienda reforzar la continuidad de la atención de salud entre niñez-pubertad-adolescencia y entre niveles de atención; difundir y profundizar los derechos en la atención de salud: la confidencialidad, privacidad y la autonomía progresiva, detectar situaciones de violencia y extender estrategias, como las consejerías en los centros educativos.

Hacia la educación, proporcionar alimentación saludable en los centros educativos; detectar e intervenir en situaciones de bullying y otras formas de violencia y discriminación; estimular la participación de las familias u otros referentes en la vida del centro educativo; profundizar la educación sexual (ley 18.426).

Hacia las políticas públicas, acompañar el crecimiento y desarrollo fortaleciendo los espacios de participación e inclusión juvenil; realizar campañas de publicidad que favorezcan buenos hábitos de consumo en cuanto a alimentación, alcohol y otros consumos, y universalizar el acceso a actividad física y deporte.