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06/12/2018

Equipos de salud disponen de protocolo de abordaje para casos de violencia sexual contra niños y adolescentes

Con el objetivo de ofrecer una primera respuesta desde el sistema de salud a los niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, se elaboró un protocolo de acción, que incluye pautas vinculadas a lo conductual, emocional y físico. Su finalidad es que los equipos de emergencia, policlínica e internación cuenten con las herramientas necesarias para atender y evaluar una situación sospechosa de abuso o agresión.

Mesa de autoridades

Mesa de autoridades

El Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) presentaron un protocolo para el abordaje de situaciones de violencia sexual contra niños y adolescentes, en el marco del Sistema Nacional Integrado de Salud.

El documento fue elaborado en consulta con el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), la academia y organizaciones no gubernamentales.

Según datos aportados por el ministerio, en 2017 se atendieron 386 casos de violencia sexual en menores de 15 años en las puertas de emergencia del sector mutual, sin contar los centros de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). Asimismo, un 27, 7 % de las mujeres mayores de 15 años que consultan en los servicios de salud sufrieron alguna situación de violencia en los 12 meses previos.

En ese contexto, se entendió fundamental que los equipos de salud de policlínicas, emergencias y áreas de internación dispusieran de un protocolo de acción.

La finalidad es que, en base a esas pautas, puedan ofrecer una primera respuesta y evaluar casos en los que haya sospecha de abuso sexual u otro tipo de violencia. A ello se suman las acciones de prevención que se pueden desarrollar desde la salud.

Además de la atención sanitaria, se ofrecerá contención emocional, escucha, y validación del relato, así como su registro en la historia clínica en forma textual (entrecomillado con las palabras de la posible víctima), porque a veces, en situaciones que se judicializan, se pueden retractar.

Los expertos insisten en que lo primero, por encima de la denuncia y los procesos judiciales, es proteger al menor.

Entre las pautas para los profesionales se incluyen algunas referidas con lo conductual y lo emocional, niños retraídos o, al contrario, muy sexualizados, señales físicas, infecciones de transmisión sexual, situaciones de embarazo. Estos elementos están planteados en forma exhaustiva en el protocolo. Se procura que los profesionales realicen una investigación trabajando en equipo.